SANTO DOMINGO. – Llevar un clásico de Broadway como Chicago a un escenario dominicano supone enfrentarse no solo a las expectativas que acompañan a una obra reconocida mundialmente, sino también al reto de hacerla cercana a una nueva audiencia. La producción que subió a escena el pasado fin de semana en la Sala Principal del Teatro Nacional Eduardo Brito asumió ambas tareas con una propuesta visualmente impecable, un elenco sólido y una adaptación que encontró maneras de conectar con el público local.
Karla Fatule, como Roxie Hart; Robmariel Olea, en la piel de Velma Kelly; y Javier Grullón, como Billy Flynn, encabezan un elenco que demanda actuación, canto, baile y, sobre todo, presencia escénica. A ellos se suman Luis José Germán, Laura Cadete, Guille Martín y Laura Alcántara, además de un cuerpo de baile que sostiene buena parte de la intensidad coreográfica de la producción.
Uno de sus mayores aciertos está en el montaje. La escenografía, imponente y funcional, se integra a un juego de luces que transforma el escenario y acompaña los distintos momentos de la historia. A esto se suman la musicalización, las coreografías y un vestuario que conserva la sensualidad y la estética características de Chicago y de la década de 1920.
La música también ocupa el lugar que demanda una producción de esta naturaleza. El espectáculo reúne un total de 17 números musicales, entre ellos “All That Jazz”, “Cell Block Tango”, “Razzle Dazzle”, “My Own Best Friend” y “Nowadays”, que destacan dentro de una puesta en escena marcada por la precisión coreográfica, el despliegue vocal y la energía de su elenco.
Otro elemento que merece atención es la adaptación del libreto. Sin desprenderse de la esencia de la historia original, esta versión presentada en el país incorpora palabras, expresiones y frases locales que provocaron la reacción inmediata del público.
Este recurso aporta cercanía y humor, permitiendo que una historia basada en crímenes reales ocurridos en 1924 encuentre puntos de complicidad con el espectador dominicano. Más que limitarse a una traducción rígida, el texto busca hablarle a la audiencia desde expresiones que reconoce, sin dejar de lado la esencia de la obra.
La respuesta del público terminó siendo otro termómetro de estas primeras funciones. Los aplausos acompañaron diferentes números a lo largo de la noche y, al caer el telón, el elenco recibió una ovación de pie.
Bajo la producción general y artística de José Llano y la dirección general de María Castillo, Chicago demuestra que las grandes producciones internacionales pueden encontrar una lectura propia sobre los escenarios dominicanos, con una propuesta escénica ambiciosa y un elenco capaz de responder a las exigencias de uno de los musicales más reconocidos de Broadway.
“Chicago: El Musical” continuará sus funciones en la Sala Principal del Teatro Nacional Eduardo Brito el viernes 18 y sábado 19, a las 8:30 p. m., y el domingo 20, a las 7:00 p. m.




