El “Baile inolvidable” de Bad Bunny: un tributo a la cultura latina

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Bad Bunny escribió otro capítulo importante de su historia en el Halftime Show del Super Bowl LX. El artista no solo se presentó ante el mundo: se plantó en el escenario más visto del planeta y cantó completamente en español, algo histórico para un espectáculo de este nivel.

Desde su primera salida vestido de blanco, quedó claro que esto no sería un halftime convencional. Benito abrió con energía puertorriqueña, rodeado de imágenes cotidianas que todos conocemos; tiendas, colmados, jíbaros en sus sombreros de pava y escenas del campo, como si nos hubiera invitado a entrar a su barrio natal.

Sin dejar pasar por alto el “Hoy se bebe”, frase que se ha convertido en el sello distintivo del bachatero dominicano Anthony Santos.

Su ya conocida casita de la gira “DeBí TiRAR MáS FOTOS” fue la punta de lanza de un espectáculo atípico que, más que sorprender, buscaba enaltecer a los latinos.

Figuras del género como Karol G y Cardi B, hasta actores como Jessica Alba y Pedro Pascal, acompañaron a Bad Bunny durante su show.

Y aunque para quien escribe estas líneas fue un show que no impactó tanto, y más si se recurre a la ya odiosa comparación entre espectáculos, la participación de Bad Bunny no quedaría en los primeros lugares de mi top; pero dejando la pirotecnia o los saltos a un lado, el valor del show está en lo que representa y no solo en lo que se ve.

Bad Bunny tomó esos 13 minutos para decirnos, sin traducciones, quiénes somos: latinos que soñamos, que luchamos, que no dejamos de bailar incluso cuando nos quieren apagar.

Hubo guiños clarísimos a los impulsores del género urbano: se escucharon fragmentos de clásicos como “Gasolina” de Daddy Yankee y “Pa’ que retozen” de Tego Calderón, símbolos del reggaetón que marcaron a una generación, junto con otros temas emblemáticos que celebran el legado latino en la música moderna.

Una de las imágenes más poderosas de la noche fue cuando un niño apareció en el escenario y Bad Bunny le entregó el Grammy que había ganado apenas días antes como “Álbum del Año”, marcando un hito histórico en la Academia de la Grabación al convertirse en el primer álbum en español en llevarse ese premio, recordándonos que nunca dejemos de soñar.

La noche contó con invitados especiales. Lady Gaga acompañó a Bad Bunny, interpretando Die With a Smile en versión salsa, mientras formaban parte de una boda aparentemente real, una muestra de cómo la cultura latina sigue expandiéndose y fusionándose con otros sonidos.

Más adelante apareció Ricky Martin, quien interpretó “Lo que le pasó a Hawaii”, tema que aborda la pérdida de identidad y la gentrificación, para luego dejar a Bad Bunny continuar con su celebración dedicada a todos los latinos.

Un detalle que no pasó desapercibido fue el vestuario del artista, que aparentaba una estructura reforzada, lo que muchos interpretaron como una alusión a la seguridad en un escenario tan expuesto y simbólico como este.

El “Baile inolvidable” que terminó con júbilo, celebración y las banderas de países latinos que fueron vistas por millones de personas a nivel mundial, demostrando una vez más, como diría el sapo concho: los latinos somos otra cosa…

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